POSTERIOR A MOMO

Escrito por wolfganggonzalezb 02-05-2007 en General. Comentarios (3)

Por

Wolfgang González Beluche

Comunicador Radiofónico, Periodista y

Catedrático Universitario

wolfnost@gmail.com

2006

 

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Desde hace ya muchas lunas, el carnaval ha demostrado ser el espacio de tiempo en donde hombres, mujeres y niños se someten a la farsa, ha esto se aplicaron (y se aplican) antiguos pueblos como los romanos, los residentes de la romántica Venecia, los germanos, los norteamericanos de la afrancesada Luisiana, con su Mardi Gras de la calle Bourbon, en la antigua Ciudad de Nueva Orleáns y muchas otras culturas como la nuestra, con sus singulares escenas tanto de la ciudad como del interior del país.

 

Esta figura “del destape”, acaba de celebrarse en nuestro suelo, pero ¿qué nos dejó?, primero que desconocemos las tan comentadas ganancias por parte de la empresa privada, siendo más explicito la grande, la mediana, la chiqui... es decir, la pequeña y la micro.

 

Bien, pero además de las ganancias económicas, ¿qué otras cosas nos legó momo?. Este velo (...y sin intención de relacionarlo con el Islam) al dejar de existir, nos presenta lo siguiente: muertes por accidentes de tránsito, por consumo desmedido de licor, reyertas, robos, hurtos, embarazos (los cuales serán conocidos más adelante) , enfermedades, ...mmmm... en fin , tantas “cosas bellas” que nos deja momo año tras año, en solo cuatro días.

 

Aunque no compartimos ese viejo adagio que reza “el carnaval es lo único en serio que toma el panameño”, no podemos negar que el istmeño, se aplica a una de las cosas que sí pudiésemos reconocer como parte de él: su cultura, la cual recibe un gran aporte de las costumbres y tradiciones que contienen los pueblos. Aunque tampoco deseamos con esto darle valía al delito, al libertinaje, a la arbitrariedad, esta fiesta (el carnaval), como cualquier otra, necesita de regulaciones. Si bien es cierto somos un país libre donde los deberes y derechos se encuentran establecidos en la Constitución Nacional, pero también es cierto, que existen derechos y deberes para todos los ciudadanos, los cuales deben ser conocidos y practicados por todos los hombres y mujeres de nuestra República.

 

Ahora bien, ¿cuántos “verdes” fueron invertidos por las distintas tunas, de las distintas calles? una buena pregunta... ¿y quién la contesta?; además, durante estos “melodiosos días”, ¿cuántas mujeres y niños no pudieron llevarse un bocado de pan a la boca? ¿Nos acordamos de ellos?..., de los niños de y en la calle, de los menos privilegiados, de los ancianos desprotegidos, de los comedores populares, tal vez sí...tal vez no...,  aunque la conocida “avenida ibérica” estuvo rebosante de público, apreciando a los artistas (del patio y del exterior) que se presentaron en varios entarimados. Claro, tal vez pueda representar para algunas familias, un paliativo que permitiese por algún tiempo, poner la paila en el fogón, esto no es lo criticable, pues todo trabajo es honesto.

 

Sería interesante, además de oportuno saber, cuál fue el aporte que las señoras y señores candidatos a puestos de elección popular (tantos que hay) para mayo venidero, obsequiaron a los miles de ciudadanos y ciudadanas que se agitaron entre el salpique de H2O por parte de los carros cisternas ataviados de banderas, banderines, pancartas, dichos y el ritmo de las alegres murgas; definitivamente que era el momento en donde “Juan Pueblo” debía ser abordado por toda la campaña proselitista carnavalera, cuidadosamente planificada... las nunca faltantes gorras, hoy transformadas en viseras o pañoletas, las playeras... algunas atrevidamente a la altura de cierto lugar (y otras recortadas a propósito), en donde todos los terrícolas en algún momento, guardamos un nexo con la autora de nuestros días. No podían faltar las curiosas cigarreteras... si no me creen pregúntenle a Polo, que en su momento las regaló... o si no, los vasos térmicos, que en la mayoría de los casos, más se calentaba el portador que el contenido, a parte de las promesas bastante trasnochadas que los hoy buscadores de votos, todavía no cesan repetir segundo a segundo, minuto a minuto, hora tras hora  y lo más triste...día tras día.

 

Lo bueno aquí, es que para las elecciones falta poco, pero para la siguiente fiesta de momo... mucho, este es uno de los pocos momentos en la historia de los pueblos (por no decir el nuestro), donde los concursantes para curules y despachos son espléndidos, o digamos se rajan... o que tiran la casa por la ventana y después la recobran.

 

Descuiden, pues todo lo ocurrido no se lo pierden, ya que la televisión... la técnicamente conocida “caja idiota”, a horas más tarde se lo repetirá con lujo de detalles, sufriendo una gran amnesia en torno a la muy cacareada ley de autorregulación, haciendo chiste de la poca o nula vergüenza en la que caen aquellos que se entregan de todo corazón y sin dolor en el bolsillo, lágrimas y demás (por lo menos en esos instantes) a momo.

 

Éste es el carnaval, el efímero “reinado”, que durante cuatro días y noches, somete tanto a hombres como mujeres a un letargo de su realidad, para vivir (casi en la mayoría) una fantasía, que suele generar falsos beneficios. Y como si fuera poco, qué decir de los carnavalitos, hoy celebrados no sólo en la costa caribeña.  

 

Toda causa tiene un efecto (es una ley universal), si actúo negativamente tendré una mala recompensa y viceversa, nadie dice que la diversión no deba existir, pero por qué perder las proporciones, existen tantas formas para divertirse, hasta la criticada en esta ocasión, pues todavía no comprendemos el por qué de los excesos.

 

Solo nos resta recordarles, lo que el gran cantautor de nuestro patio, don Pedro Altamiranda en una de sus muchas composiciones, muy a su estilo, destacó la conclusión de esta fiesta en la conocida y muy visitada (para esta época) Ciudad de Las Tablas en la Provincia de Los Santos, cuando dice que: “hay llanto de serpentina...”, aunque ya esta tira de papel de distintitos colores que arrojaban las personas sujetándolas por un extremo, ni se ve... es casi un fósil, tal vez, por innumerables circunstancias, pero lo que también es cierto, es que ha llegado el momento de actuar con mayor responsabilidad, para evitar el llanto... ese llanto que pudiera ser representado por los lamentables sucesos del pasado jolgorio. Por esto y por mucho más, hijos e hijas; hermanos y hermanas; primos; tías y más aún padres y madres, ¡deben jugar su rol!, pues de ellos depende que el máximo ente grupal, la familia, continúe existiendo.

 

Para estos instantes, la civilización no debe perder su elemento esencial, pues la educación entra por casa y si tienen actitudes que corregir, este es el momento. Máxime que ya inició la cuaresma, tiempo que anuncia la culminación del enaltecimiento a la carne, para adentrarnos en los cuarenta días que desde el miércoles de ceniza, precede a la festividad de la resurrección.

 

Recuerden, que el crecer internamente también significa ¡hacer patria!.