ENTRE FUEGO Y POESIA

Escrito por wolfganggonzalezb 20-06-2007 en General. Comentarios (0)
Por
Wolfgang González Beluche
Comunicador Radiofónico, Periodista y
Catedrático Universitario
 
*Publicado en la edición dominical del diario "El Siglo", del 31 de julio de 2005 y en el portal informativo noti-news.com del 26 de junio del mismo año.
 
Recientemente, la patria de Martí contuvo en su seno a una treintena de países, en lo que se dio a conocer como el XXV Festival del Caribe, intitulado "Fiesta del Fuego" y que fuera dedicado a la República Bolivariana de Venezuela. Con orgullo, Panamá estuvo representada en la figura de nuestro amigo de siempre, colega y miembro del parnaso nacional, don Luis Carlos Jiménez, en donde por cuarta vez deja en alto el nombre de nuestra pequeña "S" acostada. En una muy amena conversación, Luis Carlos al conocer de nuestras intenciones por escribir a cerca de su experiencia en aquel paraje, de inmediato sin otro documento que su memoria, detalló lo placentero de esta experiencia, que por lo que apreciamos en ese instante, jamás dejará de ser grata y mucho menos repetitiva. Tomemos en cuenta que, el poeta Jiménez dentro de su foja profesional, ha tenido múltiples reconocimientos y uno de estos viene a ser la condecoración José María Heredia, galardón que le fuera impuesto en este mismo evento, hace sólo algunos años y que hoy guarda con mucho orgullo. ¿A caso las autoridades inherentes a esta materia, conocerán de este hecho...? Bueno, la interrogante es valedera, pero mejor no nos desviemos del tema. Muchos, tal vez se preguntarán por qué de un título tan sugestivo o incandescente como "Fiesta del Fuego", si solicitamos prestada la máquina del tiempo a otro grande de la literatura como Herbert George Wells, nos podemos trasladar al tiempo en que algunos todavía denominan "de los grandes descubrimientos". Los muy inquietos hermanos que moran después del "gran charco", al diezmar a la inmensa y mal llamada masa indígena que libremente residía en su tierra, se vieron necesitados con urgencia de otra mano de obra barata, por lo que desesperadamente atiborraron hombres, mujeres y niños de epidermis oscura, secuestrados de la misteriosa África, en oprobiosas galeras (sin preguntar el parecer a los sufridos pasajeros), para que fueran traídos a la América de Vespucio, con el fin de llenar ese gran vacío laboral (si es que a la esclavitud se le puede denominar trabajo). Como es lógico, representar la mayoría minoritaria sin ningún tipo de derecho y a expensas del frío, doloroso y hasta mortal látigo del amo, les fue en extremo difícil mantener su cultura, costumbres y tradiciones; pero aún así, el sacrificio y la perseverancia les permitió guardar con mucho celo, todo lo que sus ancestros legaron. Sin alejarnos del tema principal, recordemos que el fuego dentro de todas la religiones que pueblan el globo, tiene un significado especial, como el ardor, la pasión, la vehemencia, la vivacidad. Servir de identificación para la pureza o la forma más apropiada de acabar con lo negativo. En este festival, el fuego para muchos tiende a representar la fortaleza del gran espíritu, la forma en que el mal es destruido por esa llama inclaudicable en su profundidad y poder. En este escenario de porte místico, la poesía tiende a elevarse majestuosa, por lo que su servidor Jiménez, deleitó a los presentes con una profunda conferencia literaria, sobre la octava maravilla del mundo que yace en nuestro país: El Canal de Panamá; pero visto desde la perspectiva de grandes hombres que defendieron y defienden la soberanía sin chauvinismos, como Joaquín Beleño, José Franco, Carlos francisco Changmarín y Álvaro Menéndez Franco, entre otros. Además, por su formación revolucionaria, no dejó de esbozar ideas a través de varios recitales de porte lírico, acerca de la vida del pueblo cubano y también sobre Ernesto "Che" Guevara y su aporte a la lucha por la autodeterminación de América Latina, sentimiento que mucho antes de sucumbir en Valle Grande, "tete" supo emularlo de Bolívar y su anfictionía. Comentaba Luis Carlos, que en representación del gobierno cubano, se contó con la presencia del jefe de la Cartera de Cultura, su excelencia Abel Prieto, quien dejó muy en claro que "Cuba en conjunto con otros países de la región (en donde enalteció a Venezuela), representa el contexto de una cultura por la Paz, fundamentado en el principio de la autodeterminación de los pueblos y el respeto a la independencia del criterio de los estados por encima de los regímenes políticos". De todo esto, podemos proyectar ese gran valor que se sustenta en este festival, donde sus fundadores hicieron lo imposible por enaltecer ese gran bagaje cultural durante muchas décadas, qué mejor obsequio para ellos y toda la descendencia latinoamericana, poder contar con tribunas de esta índole, donde ese "arder" de la llama se agiganta segundo a segundo. Para muestra "este botón"... la celebración de esta gran festividad que enaltece las inquietudes artísticas y no sólo a la musa de la poesía. Está demostrado, que el Festival del Caribe constituye un producto que ha logrado madurez e imagen propia, grado alcanzado por un trabajo en equipo, a través de la Casa del Caribe, institución que resguarda diariamente este magnífico logro, del cual Panamá continuará haciéndose partícipe, pues está a favor de la convivencia cultural en la casa de Martí; qué mejor lugar para narrar las experiencias de Amelia Denis de Icaza (q.e.p.d), de la mágica pluma del periodista y bardo de la Patria Gaspar Octavio Hernández (q.e.p.d.) o de presentar las grandes inspiraciones sobre el lienzo de Roberto Lewis (q.e.p.d.) y de muchos y muchas que todavía comparten el existir y que a diario, como hijos de esta noble tierra istmeña, atienden a ese clamor inextinguible que llevan por dentro y que les permiten producir todas esas maravillas que el talento les provee, para no sólo el disfrute particular, sino también el ubicado más allá de las fronteras. ¡Avivemos el fuego!, enalteciendo los grandes dotes culturales que poseemos y así haremos más grande a Panamá.